ANEXO

Martha Gutman Kraus nace en Checoslovaquia en un pueblo llamado Koshitze en donde los inviernos eran duros y fríos y la primavera muy suave y ella sentía que cada cosa y cada persona volvían a nacer.

Todo transcurría de una forma normal hasta que los Nazis determinan que su ciudad ya no es parte de Checoslovaquia sino de Hungría y entonces se prohibió a los judíos ser mayoristas en cualquier ramo y su abuelo y padre se dedicaban al gran mayoreo de vinos, allí se acabó el negocio y sus padres determinan que se irían a vivir a Budapest.

Esa decisión fue acertada porque simplemente les salvó sus vidas pues a los judíos de Koshitze se los llevaron en 1942 a Auschwitz donde muy pocos sobrevivieron y su abuelo Morris Gutman terminó en las cámaras de gas del exterminio Nazi.

  • Martha, ¿Cómo era tu vida en Budapest?

Nuestra vida era bastante tranquila hasta que en 1944 entraron las tropas alemanas y la vida cambió radicalmente. Primero llegaron unos detectives y se llevaron -sin explicación alguna- a mi papá, sabemos que murió en el campo de Muhldorf en Alemania, de tifoidea ya que no había medicina para los judíos.

Todos los judío debían mudarse de casa muy a menudo los obligaban a vivir en las llamadas “casas judías” con un solo cuarto para una familia y mi familia se cambió 10 veces en un año.

En noviembre de 1944 los alemanes nazis irrumpieron y me llevaron a la marcha de la muerte caminando a diario muchos kilómetros, durmiendo en campo abierto, a la intemperie, sin cobijas hasta la frontera con Alemania y a todos los iban a meter a los Trenes-Destino: Campos de Concentración.

  • ¿Qué pasaba por tu cabeza?, ¿qué pensabas?

Yo era tan chica que solo decía que quería vivir. Al séptimo día de la marcha había niebla y lluvia y los soldados que nos acompañaban estaban cansados.

No me vieron entre los miles de caminantes que muchos caían muertos y preguntándose a donde los llevaban.

Había llantos y gritos y en ese justo momento atravesé la carretera corriendo y me escapé campo adentro hasta la casa de unos campesinos y además arranqué la estrella amarilla que era obligatoria llevar bajo pena de muerte y pedí posada.

  • Martha, ¿te permitieron quedarte con ellos

Me dejaron dormir en el establo con los animales por varios días y me dieron de comer y la paja del establo y el calor me permitió dormir muy calientita. Me sentí muy reconfortada como en el paraíso.

Después de 6 días me pidieron irme pues alguien había denunciado que había una niña judía allí.

  • ¿Qué hiciste?, ¿qué pasó?

Me fui al centro de una pequeña ciudad llamada Komarom y luego de horas me subí a un camión de soldados alemanes que ya se iban por la llegada de los rusos.

Luego de largos 13 días de ausencia, Martha regresó con su mamá y no pudo dejar de llorar, era interminable su llanto, la desesperación de ver lo que ocurría en el mundo, la injusticia y el ataque frontal contra los judíos que no entendía a la sociedad.

  • Martha, ¿y tu situación física pasando tantas carencias?

Viento, lluvia, aire, podredumbre y falta de higiene provocaron que tuviera tuberculosis y sarna, nos estábamos literalmente “muriendo de hambre”.

  • ¿Qué ocurrió? o ¿cómo sobrepasaron ese momento trágico?

Mi mamá, siempre mi mamá, fue con las autoridades y dijo que éramos refugiados y que no teníamos techo alguno y ante nuestro asombro nos dieron un departamento que pertenecía a la familia Imergluck que había sido llevada a Auschwitz.

Tuvimos que dormir en el sótano por los constantes bombardeos ya de los rusos que llegaban.

Sin embargo, Martha no pudo dormir en el sótano sino dentro del departamento con los riesgos del bombardeo pues los vecinos no deseaban contagiarse de tuberculosis.

  • ¿Sufriste más humillaciones y peligros?

En la calle me golpeaban al caminar, los soldados me hacían a un lado, gritaban insultos raciales tratando de hacerte sentir menos, pero mi deseo de vida era indestructible y único.

  • Sabemos que la familia Imergluck volvió, ¿y entonces?

Así es, volvieron vivos salvándose de milagro y reclamaron su casa y hubo que devolverla como correspondí pese a que la autoridad nos permitió estar allí.

Sin embargo, en Enero de 1945 entraron los rusos y ya éramos gente, éramos humanos libres, LIBRES y mi mamá y mi hermana Eva -que también vive en México- salían diario con un carrito y cambiaron los relojes y anillos por papas, harina y azúcar.

El Danubio inundado de cadáveres flotando los cuerpos judíos y las manos atadas a la espalda y viendo ese horror, nosotros éramos ya ciudadanos libres y así vimos que teníamos una vida adelante, llegó al primavera y todo se volvió verde y los bosques florecieron pues no había guerra.

  • Luego de todo esto, ¿qué hicieron y a dónde se dirigieron?

Volvimos a Koshitze. Allí fue entonces que conocí a Max, el amor de mi vida y mi esposo para siempre y me propuso matrimonio a los 15 días de conocerme y en noviembre me casé con Mishi -como le decíamos- y fue el compañero de nuestro proyecto de vida y siempre juntos.

  • ¿La vida?

Por el hecho de vivir somos sanos y felices, lo material va y viene y la vida debe gozarse y contemplarla a plenitud y el destino y nuestra férrea voluntad y D-os han querido que viviera.

Por el hecho de nacer judía nada ni nadie tiene el derecho de cortarme mi existencia, somos seres humanos con las mismas virtudes y limitaciones que los demás y merecemos respeto y las mismas oportunidades.

La vida es la oportunidad de lograr nuestros sueños y anhelos.

Simplemente SOY FELIZ.

http://www.youtube.com/watch?v=KU0PPaF39YE

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